Desde febrero de 2017 vivo con una gran sensación de inseguridad en lo más vital, … mi propio cuerpo. A veces, apenas sin avisar, mi cuerpo se apaga, literalmente: me baja la presión sanguínea, me baja el azúcar en sangre y me quedo sin tono muscular. Psicológicamente quedo incapaz para pensar, incluso algo desorientada. Emocionalmente me siento apagar, con un punto de miedo por el desarrollo de esto. No sé a dónde me puede llevar, ya que me siento morir, literalmente. Tengo miedo a abandonar mi cuerpo, a que a partir de entonces ya pierda la conciencia y no vuelva nunca más.

Para el sistema sanitario español esto no supone ninguna incapacidad para trabajar, por más que me pueden pasar mil cosas, como se puede imaginar cualquier persona que empatice mínimamente.

Me obligaron a dejar de estar de baja, en un momento en el que mi cuerpo necesita tanto descanso y es que está AGOTADO.

Por mi parte, lo que hago es CUIDARME todo lo que puedo. He aprendido a soltar cosas, aunque sienta que realmente son muy importantes, para priorizar mi salud. El descanso, rodearme de personas que me apoyen y disfrutar de las pequeñas cosas de la vida son lo que me sostiene y me permite seguir viviendo a pesar de la ANSIEDAD y sus desmayos.

Os dejo una canción para acompañar estas palabras.


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