El trabajo remunerado es una pieza clave para lograr el empoderamiento económico y personal de las mujeres, ya que, además de constituir una fuente de ingresos económicos propios, favorece el aprendizaje, aumenta nuestras relaciones sociales y proporciona valor y reconocimiento, aspectos clave para la autonomía y la construcción de la identidad personal.

Tanto el desempleo como la precariedad laboral suponen un factor de riesgo para la pobreza y para la salud (entendida desde una perspectiva biopsicosocial; física, emocional, social). Ambos factores nos afectan más a las mujeres: seguimos sufriendo desigualdades y discriminaciones de género que impiden y dificultan nuestra inserción en el mercado de trabajo en condiciones de igualdad.

Es por ello que es necesario seguir trabajando para visibilizar y combatir todas estas barreras con acciones de carácter integral dirigidas a las mujeres que buscan insertarse o mejorar sus condiciones en el mercado laboral, así como a todos los agentes sociales implicados (empresas, entidades de empleo y/o formación, administraciones públicas, etc.).

Categorías: Psicología

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